El primer error es comprar pensando solo en “lo más picante” y olvidarse de la comodidad. Si el juego o regalo no encaja con la persona, la confianza o el momento, puede cortar el rollo más rápido que una llamada del banco. Mejor elegir algo que se pueda adaptar, saltar o suavizar según apetezca.
El segundo error es no leer la descripción. En productos comestibles conviene revisar sabores, formato, cantidad y modo de uso. En juegos, mira si es para pareja, grupo, fiesta o iniciación. Parece básico, pero también parecía básico no mandar aquel mensaje a las tres de la mañana, y aquí estamos.
El tercer error es usar productos de broma como si fueran juguetes íntimos. Muchos artículos de fiesta están pensados para reír, decorar o regalar, no para uso corporal íntimo. Si quieres algo para contacto con el cuerpo, fíjate en materiales, uso previsto y limpieza recomendada según el producto.
El cuarto error es no hablar antes de jugar. La diversión erótica funciona mejor cuando todas las personas saben que pueden decir “paso”, cambiar una regla o parar. El consentimiento no baja el morbo; lo afina. Y cuando hay confianza, el juego deja de ser una prueba y se convierte en una invitación.