Los más habituales son cremas y gels de masaje que se aplican con constancia, y sprays pensados para un uso más directo. También aparecen productos que juegan en el terreno de la confianza y la atracción, como concentrados o fragancias de feromonas, que encajan mejor como complemento de actitud que como efecto físico. Si te llama ese enfoque, tienes la familia completa en perfumes con feromonas.
Y si lo que buscas es una sensación más mecánica y evidente, hay quien mira hacia bombas o sistemas de vacío. Ojo con las expectativas: una bomba puede dar un aumento temporal por congestión de sangre, pero el uso excesivo puede dañar el tejido elástico, según Mayo Clinic.